La toxina botulínica tipo A, conocida como Botox, comenzó a utilizarse en neurología tras observar que pacientes tratados por razones estéticas reportaban mejoría en sus dolores de cabeza.
Luego de los estudios clínicos del programa PREEMPT, en 2010 la U.S. Food and Drug Administration aprobó su uso para el tratamiento preventivo de la migraña crónica (más de 15 días de dolor al mes).
¿Cómo funciona?
No actúa solo relajando músculos. Botox bloquea la liberación de sustancias relacionadas con el dolor y disminuye la activación del sistema trigeminovascular, reduciendo la frecuencia e intensidad de las crisis.
Datos clave
- Se aplica cada 12 semanas.
- Es un tratamiento preventivo, no para el dolor agudo.
- Está indicado solo en migraña crónica.
- Cuenta con amplio respaldo científico internacional.




